Andrea Donofrio

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ANDREA DONOFRIO es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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Los subterráneos

Camorristas de España

31-01-2010

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Hace pocos días, el cuerpo nacional de Policía detuvo a Paolo di Mauro, camorristas napolitano, considerado por el Ministerio de Interior de Italia como el tercer prófugo más buscado de ese país. La detención se produjo en la calle Gelabert de Barcelona, muy cerca de la Avenida Josep Tarradella: di Mauro, sobre el cual pesaba una orden de búsqueda y captura desde 2003 por delitos de asociación mafiosa y homicidio, exhibió un documento falso, pero, una vez reconocido, no opuso resistencia. Según detalla un comunicado de la Policía de Nápoles, el detenido introducía en España "ingentes cantidades de sustancias estupefacientes" procedentes de las costas marroquíes.

Frecuentemente, la gente me pregunta cómo es un camorrista y, a raíz de las múltiples detenciones de jefes de la camorra en España, si es posible reconocerles por la calle. Probablemente, en el imaginario colectivo, el camorrista, el mafioso italiano, corresponde al estereotipo de las películas del Padrino, a la serie de “Los Soprano”. Sin embargo, la realidad es bastante diferente, ya que, el objetivo principal de un camorrista en España es tratar de pasar desapercibido, viviendo tranquilamente y cuidadosamente, siempre procurando continuar con sus actividades. Normalmente, pese a tener una orden de detención internacional, viven “libremente”, frecuentan conocidos restaurantes (sobre todo italianos, siendo amantes de la buena cocina) y “respetan” algunas pequeñas reglas o cuidados: en primer lugar, no salen a la calle armados, ya que, a diferencia de Italia, no tienen miedo a ser tiroteados en uno de los frecuentes ajustes de cuentas o en la lucha por el control del territorio; secundariamente, llevan documentos falsos y, finalmente, mucho dinero en caso de tener que forzar una huida precipitada.

Los camorristas prefieren la costa (sólo cuatro han sido detenido en el interior de España -3 en Madrid y uno en Escalona) y montan empresas que utilizan para blanquear dinero obtenido con el narcotráfico en Italia. Su actividad se resume en el control del tráfico europeo de estupefacientes, considerando a España como la puerta de América Latina. Según Giovandomenico Lepore, fiscal de Nápoles, los camorristas han convertido a España en un lugar de almacenaje de estupefacientes. Por otra parte, la Camorra invierte (e invirtió sobre todo en pasado) sus ganancias en la construcción o en la compra de inmuebles. Varios hoteles y complejos turísticos en la Costa del Sol, Costa Brava, Andalucía, se han construido con dinero y cemento de la Camorra, tanto que algunos dicen que “España ha sido invadida por el dinero de la Camorra”. Muchos de ellos, han abierto restaurantes, hoteles, discotecas, empresas: Michele Riccardi tenía una empresa de coches de lujo en Málaga con la que llevaba la droga a Italia. Marco Assegnati era dueño de un concesionario en Vigo que utilizaba como tapadera para el tráfico de cocaína. Vincenzo Scarpa tenía un bar y una pizzería, La bella Napole, además de una firma de importación de comida italiana, Italascar, en cuya página web se pueden comprar exquisitos productos transalpinos, difíciles de encontrar en España, como el queso siciliano caciocavallo.

Muchas veces, las noticias de sus detenciones contienen algunos detalles “divertidos” o, por lo menos, curiosos: Vincenzo Scarpa, que fue detenido en Rivas Vaciamadrid, había intercambiado la documentación con su hermano. Sin embargo, los carabinieri lo detuvieron porque celebró el cumpleaños el día que nació él, en vez de festejarlo en la fecha de su hermano. Fabrizio Bosti, que fue detenido en la localidad de Playa de Aro, cerca de Girona, mientras cenaba una mariscada con unos amigos, llevaba consigo 24 mil euros en billetes de 500 y ostentaba un Rolex de 60.000 euros y un Audi de más de 100 mil euros: cuando le preguntaron por qué tanto dinero, contestó “lo normal para pasar la noche”. Mario Santafede, detenido en septiembre de 2008, que residía en un lujoso apartamento de 200 metros cuadrados de la zona alta de Barcelona confirmando que le gusta el lujo, fue visto varias veces frecuentando un club de sado.

Para mantener su “privilegio de capo”, ejercen un control directo sobre el territorio y necesitan dar muchas órdenes, poseyendo, por eso, un gran número de teléfonos móviles: Antonio Caiazzo, detenido en Majadahonda (Madrid) tenía 6, mientras el ya citado Scarpa hasta 24! Sin embargo, Paolo Pesce, que llevaba 17 años huido de la Justicia italiana, fue detenido en un locutorio de Fuengirola donde había entrado para llamar a su mujer en Italia; el camorrista se dirigió a los agentes en un castellano muy improvisado que le delató. Salvatore Zazo, con orden de busca y captura internacional, fue abordado en un locutorio barcelonés, mostrando un documento falso, pero enseguida confesó su identidad.

Desde la transición española, la Camorra ha alargado sus tentáculos en España, tanto que sus familias se han repartido el territorio: Andalucía a los clanes de la provincia de Caserta, en Canarias manda el clan de los Nuvoletta, mientras Barcelona ofrece resguardo a los “traidores” de la alianza de Secondigliano. En la Costa Brava, en Marbella, en Barcelona y por toda España, los camorristas se “disfrazan” de empresarios normales, abriendo restaurantes y pizzerías como tapaderas, construyendo hoteles de lujo o urbanizaciones, aprovechándose de la burbuja inmobiliaria española de la última década. Imagino que nunca se han preguntado si el dueño de su restaurante italiano preferido es un camorrista. Al menos hasta hoy…



Para contactar con el autor: adonofrio@hotmail.com




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